Las cuatro fuerzas que moldearán el futuro del trabajo

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Hace unas semanas decidí hacer un pequeño experimento. En mis redes sociales, pregunté a mis seguidores qué es lo primero que les viene a la mente cuando leen las palabras “futuro del trabajo”. ¿Y cuáles fueron las respuestas más comunes? Inteligencia artificial, robots y automatización. Cuando hablamos del futuro del trabajo solemos pensar en tecnología, pero hay otras fuerzas que también tendrán un gran impacto en los años por venir: el envejecimiento de la población, el cambio climático, y la migración.

Envejecimiento de la población

Como resalta la primera entrega de la serie El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe, del BID, la demografía será la gran tendencia que acompañará a la tecnología en nuestra región en lo que se conoce como la cuarta revolución industrial. El incremento en la esperanza de vida es un factor determinante al hablar del futuro del trabajo porque, si vamos a vivir hasta los 100 años, es probable que trabajemos hasta los 80. Eso implica, por un lado, la necesidad de replantear los sistemas de pensiones. Por otro, que durante nuestra larguísima vida laboral es probable que tengamos que aprender nuevas habilidades de forma continua.

Cambio climático

El cambio climático ya está impactando los mercados laborales de América Latina y el Caribe, ya sea por las variaciones en la temperatura, por el aumento del nivel del mar o como consecuencia de eventos climáticos adversos. Por ejemplo, en América Central, varios agricultores han tenido que sustituir los plantíos de café por cacao. Por otro lado, en algunas zonas costeras de México (como el Puerto de Manzanillo) se han venido realizando estudios para entender el impacto económico que tendrá el aumento del nivel del mar.

El cambio climático también influye en el mercado laboral de otras formas. Regulaciones y políticas destinadas a combatir el cambio climático, como los bonos verdes, los impuestos ecológicos y las políticas de reducción de emisiones, sin duda influirán profundamente en el futuro del trabajo. Igualmente, en la lucha contra el cambio climático han surgido nuevas fuentes de empleo en industrias como la energética e infraestructura (lo que se conoce como empleos verdes).

Migración

Hoy, más personas que nunca viven en un país diferente al que nacieron. Mientras que muchos individuos migran por elección, otros migran por necesidad. Según el Portal Mundial de Datos sobre Migración (GMDAC, por sus siglas en inglés) hay aproximadamente 68 millones de desplazados forzados; de los cuales 25 millones son refugiados, 3 millones son solicitantes de asilo y más de 40 millones de desplazados internos. De este grupo, muchas son personas que se vieron obligadas a abandonar su región de origen debido a sequías, aumento del nivel del mar o cambios en los patrones climáticos; lo que se conoce como migrantes ambientales o refugiados climáticos (desde 2008, 24 millones de personas han sido desplazadas por desastres climáticos catastróficos cada año, según cifras del Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno). A medida que el cambio climático empeora las tormentas y las sequías, los científicos climáticos y los expertos en migración esperan que ese número aumente.

En este contexto, cabe preguntarse en qué trabajarán todas estas personas que se han visto forzadas a dejar sus hogares. Una migración laboral bien gestionada puede generar oportunidades tanto para los países de destino y de origen, como para los migrantes y sus familias. Sin embargo, para lograr esto es importante facilitar la portabilidad de habilidades. Es decir, que los países de destino puedan reconocer, desarrollar y actualizar las habilidades de los migrantes.

Mentalidad de crecimiento

La tecnología, el envejecimiento de la población, el cambio climático, y la migración cambiarán el mundo del trabajo como lo conocemos. Ahora bien, estas no son necesariamente malas noticias. Estamos viviendo un momento histórico que abre la oportunidad de reinventarnos varias veces a lo largo de la vida, ya sea porque queremos seguir trabajando después de la edad de retiro, porque nos tocó empezar de nuevo en otro país o porque un desastre natural o un robot hicieron que perdiéramos nuestro empleo. En ningún momento de la historia habíamos tenido tantas alternativas educativas como ahora, y tener una mentalidad de crecimiento será la clave para aprovecharlas.

*Este artículo cuenta con la autoría de Leticia Gasca.
Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo: blogs.iadb.org

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